Artículos 17 Mar

La organización de los social bookmarks: una clasificación a cargo de los usuarios

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En el último posteo introdujimos el tema de los servicios de social bookmarking. Explicamos también en qué consiste la mente de colmena o hive mind, y cómo ese principio de inteligencia y preferencia colectiva es el que le da valor a la idea de compartir los marcadores. Hoy veremos otro aspecto central en el social bookmarking: los tags. Los tags son algo así como etiquetas puestas por los usuarios, y llevan más allá la acción de la hive mind.

Anteriormente, nos habíamos referido al modo en que los marcadores sociales aprovechan la capacidad de la mentalidad de colmena para seleccionar y dar a conocer las mejores páginas web. Este fenómeno, entre otros similares, impulsará lo que John Battelle llama el paso de la búsqueda estática a la búsqueda en vivo, cuando los buscadores deban dar cuenta no sólo de lo que ya se ha dicho sobre determinado tema de consulta, sino también de las conversaciones y los intercambios sociales que estén ocurriendo en torno a él mientras el usuario realiza la consulta. El tagging puede facilitar ese rastreo, ya que hace posible que la inteligencia colectiva cree un sistema no ya para la valoración del contenido, sino para su clasificación.

Cada usuario puede crear sus propias etiquetas para los marcadores, tanto los propios como los ajenos. Éstas deben ser palabras o frases cortas que describan el contenido del material. Los tags son una forma de metadatos, es decir, datos acerca de datos, o, en este caso, información sobre el contenido de páginas web. Este video -que se abrirá en una nueva ventana- toma como ejemplo el sitio Delicious para explicar de manera clara y pedagógica cómo funcionan los servicios de social bookmarking y cómo integran las etiquetas.

Los tags pueden representarse gráficamente formando una nube

El conjunto de etiquetas conforma un sistema colaborativo de organización que se conoce como folksonomy. El término combina folks y taxonomy, y podríamos entenderlo como taxonomía hecha por la gente. La taxonomía tradicional es jerárquica y centralizada. En ella, hay un diseño previo que establece un número limitado de categorías, y hay una sola forma correcta de clasificación.

La gentenomía (o gentonomía), en cambio, abre posibilidades infinitas. Primero, porque no hay sólo un modo correcto para clasificar, y segundo, porque las descripciones son más ricas: un elemento no pertenece a una única categoría, sino que puede tener tantos tags como los usuarios estimen conveniente. De esta forma, el contenido no es organizado “desde arriba” de forma arbitraria, sino que desde los mismo usuarios, lo que sugiere un sistema más útil, en la medida en que se origina en la experiencia real de uso.

Sin embargo, y a pesar de todas sus ventajas, la folksonomía no es perfecta. Como el lenguaje mismo, está sujeta a la ambigüedad, por lo que puede dar cabida a asociaciones erróneas. Por ejemplo, el sistema no puede distinguir cuando el tag “naranja” se refiere al color o a la fruta. Al revés, tampoco puede reconocer los sinónimos como tales, por lo que un usuario debe realizar búsquedas distintas para cada uno. Algo parecido ocurre cuando una palabra es usada como tag en su forma singular y también en su forma plural: buscar por “libro” no arrojará los mismos resultados que hacerlo por “libros”. En general, las búsquedas basadas en gentenomía resultan en una mayor cantidad de material, pero tienden a ser menos precisas.

Ya aclarados los conceptos de hive mind y folksonomy, en el próximo posteo veremos cómo las empresas pueden beneficiarse participando de los servicios de marcadores sociales.

¿Has usado los tags de un sitio para explorar el contenido que te interesa?

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