Artículos 04 Mar

Encontrar y compartir: los servicios de social bookmarking

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Siguiendo con nuestra serie acerca de las herramientas de la web 2.0, hoy veremos los sistemas de social bookmarking. Comenzaremos con una pequeña introducción, que nos permitirá entender el contexto ‘evolutivo’ en que surge el social bookmarking.

Los bookmarks o marcadores son direcciones web que se guardan para poder encontrarlas rápidamente. Inicialmente, el modo más común de almacenar las direcciones de las páginas web que nos interesan o que visitamos con frecuencia era a través de los mismos navegadores. De hecho, el término bookmark (“marcador de libro”) aplicado a Internet fue popularizado por el navegador Netscape Navigator, muy usado en los 90′s. Hoy en día es un elemento básico en todos los navegadores, que ofrecen distintas maneras de organizarlos, desde las carpetas a las etiquetas o tags.

Más tarde, la idea de internet como una plataforma, que está detrás del boom de las aplicaciones basadas en la web, también alcanzó los marcadores. Así, surgieron distintas herramientas que permiten guardarlos en la red, lo que hace posible acceder a ellos y agregar otros desde cualquier computador con acceso a internet.

Íconos de algunos servicios de social bookmarking

La siguiente etapa son los marcadores que pueden compartirse, es decir, los social bookmarks. Cada usuario puede elegir quién está autorizado para ver sus páginas seleccionadas, pudiendo incluso mantenerlas privadas. Pero como uno de los fundamentos de la web 2.0 es la cooperación, los servicios de social bookmarking están hechos para funcionar mejor mientras más gente los use y los haga públicos.

Esta lógica participativa se basa en la valoración de una suerte de inteligencia colectiva denominada hive mind o “mente de colmena”. Jordan Schwartz la define como “una propiedad de inteligencia, conducta y/o memoria que emerge de los comportamientos de una colonia de individuos actuando según reglas simples”.

El ejemplo tiene que ver con la forma en que las abejas se transmiten sus hallazgos unas a otras. Si una encuentra un buen lugar para extraer polen o para instalarse con una nuevo panal, regresa a la colmena y les comunica a las demás abejas, a través de un baile muy específico, cómo llegar. Las abejas que decidan ir también podrán, al regresar, mostrarle a las otras si les gustó o no. Así, pueden llegar a un consenso de colmena, basado en un número determinado de opiniones y sin que todas las abejas hayan necesitado conocer todas las opciones.

Los sistemas de social bookmarking funcionan de un modo similar, aprovechando las preferencias de los miembros para establecer cuáles son las mejores páginas y darlas a conocer. El énfasis está puesto en la comunidad: son sus integrantes los que agregan bookmarks y los que, al votar por algunos de los que otros han sugerido, los hacen populares. No hay un equipo editorial que decida, sino una masa que, con sus elecciones individuales, conforma un criterio de evaluación diverso y no centralizado.

En el próximo post profundizaremos en otros elementos claves para entender el social bookmarking, y veremos cómo las empresas pueden aprovechar estos servicios.

¿Has usado un servicio de social bookmarking?

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